viernes, 12 de abril de 2013

Los Verdaderos héroes (Dedicado a Jorge Solari Gil)

(Texto homenaje a Jorge Solari Gil en "El Valle Futbolero radio" por 89.7 www.radiogalas.com.ar)

  Los héroes imponen respeto. Cuando yo era muy chico no había tanta tecnología, es más no había televisores en todas las casas. En mi caso, con apenas 4 años iba a la casa de mi vecina a ver el Chavo y el hombre nuclear. Iba todas las tardes, recuerdo que una noche soñé que me cruzaba con el hombre nuclear, pasaba al lado mío y yo no le podía decir nada, quedaba mudo, admirando en silencio con un nudo en la garganta que no me dejaba expresarme.
  Pasaron algunos años, mi pasión por el fútbol creció tanto que mi papá se vio obligado a llevarme a la cancha. En la tribuna todo era fascinante, me emocionaban los cantos y la pasión que desde chico escuchaba por la radio. Había un grito que se destacaba, era como un abrazo al ídolo: "y pegue. y pegue y pegue Indio pegue". Uno con la inocencia de la niñez, no había visto que el 9 que estaba tirado en el piso había sido golpeado por el 2, el indio Solari Gil, que estaba a 20 metros alejado del lesionado. La verdad es que nunca lo veía yo seguía la pelota y cuando me daba cuenta el delantero ya estaba quejándose en el suelo. Con el correr de los partidos y del tiempo fui entendiendo de lo agraciado que fui  por ver un jugador del estilo de  Joge Solari Gil. El indio era de esos jugadores que todo hincha desea tener en su equipo, recio defensor que deja todo en la cancha.
  Por eso cuando tenía 11 años y me lo crucé en la calle, me pasó lo mismo que en el sueño con el hombre nuclear. Y quería decirle gracias, simplemente gracias por dejar la vida por la camiseta, por proteger a los otros jugadores, por hacerme sentir orgulloso de vestir estos colores. Pero no pude, lo miré como lo miraban los delanteros rivales, desde abajo y con temor, se me hizo un nudo en la garganta y bajé la mirada. Eso sí, después me di vuelta y me quedé mirándolo hasta que se perdió en el horizonte, creo que esa vez llegué tarde a la escuela.
  Pasaron los años y ahora puedo escribir y expresar lo que siento por los verdaderos héroes. Porque tuve la posibilidad de hablar con gente que conoció personalmente al Indio y todas, absolutamente todas, coinciden y enfatizan lo buena persona que es.
  Por eso en nombre de todos los chicos de 11 años (algunos casi de 40) que no se animan a hablarte por ese respeto a los verdaderos héroes te digo gracias, en nombre de cientos de admiradores silenciosos, gracias por hacer grande el fútbol de esta región.

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